Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Europa

La Reina Descalza - COMENTARIO

Imagen
–Todos los negros cantamos igual. No sé…, es nuestra forma de hablar, de quejarnos de la vida. Allí, en las plantaciones, mientras trabajamos, nos obligan a cantar para que no tuviésemos tiempo para pensar.   –Canta, morena –le pidió la anciana tras un nuevo silencio. Caridad recordó a Melchor con nostalgia, cerró los ojos y cantó en lucumí, con voz profunda, cansada, monótona.   Las gitanas la escucharon en silencio, cada vez más encogidas en sí mismas.     🌀 «¡Canta, morena!» «¡Canta hasta que la boca te sepa a sangre!» •••   🌀 Cuando unas personas están destinadas a estar juntas, no importan las circunstancias, contrariedades por las que puedan pasar, ellas estarán juntas. •••   🌀 Una hermosa historia de una negra esclava cubana, Caridad, trabajadora y conocedora del tabaco, de voz cautivante, de silueta voluptuosa, llega a las calles de Sevilla, en la España de 1748; llega ya con el estado de mujer libre, pero que, son muy po...

El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde - COMENTARIO

Imagen
❓ ¿Qué tan necesario es para alguien mostrar o aparentar algo a la sociedad, pero tener realmente otra naturaleza? ¿La excesiva moralidad pretende controlar, frenar o reprimir la verdadera naturaleza humana?  •••     -¿Os habéis fijado en esa puerta? -preguntó. Y añadió a la respuesta afirmativa del otro-: Está asociada en mi memoria a una historia muy extraña.   -¿Ah, sí? -dijo Utterson con un ligero cambio de voz-. ¿Qué historia?   -Bien -dijo Enfield-, así fue. Volvía a casa a pie de un lugar allá en el fin del mundo, hacia las tres de una negra mañana de invierno, y mi recorrido atravesaba una parte de la ciudad en la que no había más que las farolas. Calle tras calle, y ni un alma, todos durmiendo. Calle tras calle, todo encendido como para una procesión y vacío como en una iglesia. Terminé encontrándome, a fuerza de escuchar y volver a escuchar, en ese particular estado de ánimo en el que se empieza a desear vivamente ver a un policía. De rep...

Las Tinieblas Y El Alba - COMENTARIO (The Evening And The Morning - COMMENT)

Imagen
¿Creerías que si dos personas están destinadas a estar juntas, pese a cualquier contrariedad, lo lograrán estar? ¿Hasta cuándo se debería esperar? ••• […] Durante unos instantes se olvidó de los invitados y la besó como si estuvieran a solas, pero eso provocó que los espectadores armaran más escándalo y al final interrumpió el beso. No apartaba su mirada de la de Ragna. Sentía tal emoción que estaba a punto de echarse a llorar, y repitiendo las últimas palabras de su voto con un susurro: –Todos los días de mi vida. Vio que los ojos de Ragna se arrasaban en lágrimas, y a continuación pronunció su respuesta: –Y de la mía, amor, y de la mía. (Capítulo 43: Enero de 1007, Página 928) Esta es la cuarta novela de Ken Follett que tengo en mis manos y no quería que se terminara (a pesar de lo extensa que es: 929 páginas). Las Tinieblas y el Alba es la precuela de la trilogía Los Pilares de la Tierra. La historia va de esta manera: Los Pilares De La Tierra (libro 1), Un Mundo Sin Fin (...

Los Borgia II: Luz sobre Lucrecia (The Borgias II: Light on Lucretia)

Imagen
LOS BORGIA II: LUZ SOBRE LUCRECIA Jean Plaidy (1958)       ¿Qué pasa cuando en nuestras manos ya no está aquel poder con el que podíamos arrasar contra cualquiera? ¿Tenemos la misma influencia en la sociedad?       En ningún momento su padre había dejado de estar allí. Ella se había refugiado bajo sus alas; él había sido siempre benigno, siempre tierno con ella. Era |hombre viejo, según decían, pero ella nunca había pensado en su muerte; subconsientemente, pensaba en él como en un ser inmortal. ¡El gran cardenal de su infancia, cuya llegada traía tanta alegría a sus aposentos de infancia, el gran Papa de su adolescencia y de sus primeros tiempos de mujer, temido por todos, amado en forma tan devota por ella y que la había amado como parecía que sólo un Borgia podía amar a otro Borgia! «¡Muerto!» se murmuraba a sí misma con voz asombrada. «¿Muerto?» se preguntaba. No podía ser. No podía haber tanta desdicha en el mundo.   (CAPÍTULO...

Los Borgia I: La Madonna de las Siete Colinas (The Borgias I: The Madonna of the Seven Hills)

Imagen
LOS BORGIA I: LA MADONNA DE LAS SIETE COLINAS Jean Plaidy (1985)       ¿Qué tanto poder puede tener una persona o una familia dentro de una sociedad? ¿Cómo es posible utilizar ese poder?       Lucrecia estaba siendo vestida para su casamiento. Sus mujeres estaban de pie a su alrededor, admirando su vestido, recargado de bordados dorados y llenos de perlas. Los rubíes resplandecían alrededor su cuello, y el diseño del vestido mezclaba las armas de los Aragón y los Borgia. […] Era una Borgia. No debía olvidarlo. Hacia donde mirara, se veía enfrentada por el emblema del toro que pacía. «No debemos soñar con un amor y un matrimonio simple», se decía a sí misma. «Eso es para gente simple, para gente sin un gran destino.»   (CAPÍTULO XII: EL SEGUNDO NOVIO).       Una novela de Los Borgia siempre la he considerado como una historia sumamente fascinante, por el inconmensurable poder que comenzaron a tener una vez ...

El Anatomista (The Anatomist)

Imagen
 EL ANATOMISTA Federico Andahazi (2010) ¿Es posible que exista una llave mágica que abra el corazón de las mujeres? ¿Habría forma de acceder al secreto que gobierna la misteriosa voluntad del amor femenino? «¡Oh, mi América, mi dulce tierra hallada», escribe Mateo Realdo Colombo (o Mateo Renaldo Colón, según consigna la rúbrica hispanizada) en su De re anatómica. No es esta una prorrupción presuntuosa a guisa de ¡Eureka!, sino un lamento, una amarga parodia de sus propios avatares y de su infortunio, proyectada sobre la figura de su tocayo genovés, Cristóphoro. Un mismo apellido y, acaso, un mismo destino. No los une parentesco y la muerte de uno sucede apenas a doce años del nacimiento del otro. La «América» de Mateo es menos remota e infinitamente más breve que la de Cristóbal; de hecho, no excede en mucho las dimensiones de la cabeza de un clavo. Sin embargo, debió permanecer silenciada hasta la muerte de su descubridor y, pese a la insignificancia de su tamaño, no provocó menos...