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Mostrando las entradas etiquetadas como Modern Age

La Armadura de la Luz: Una historia de progreso, injusticia y amor escondido - COMENTARIO

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  La Armadura de la Luz: Una historia de progreso, injusticia y amor escondido - COMENTARIO   “Cuando se hizo de noche, todos se fueron a la cama. Kit y Roger compartían un vestidor que comunicaba sus respectivos dormitorios, aunque lo de las habitaciones separadas solo era para guardar las apariencias, ya que siempre dormían juntos. Fanny conocía su secreto, pero cuando tuvieran más criados tendrían que deshacer una de las camas todas las mañanas para continuar aparentando respetabilidad. Kit se desvistió y se acostó, pero se quedó sentado, paseando la mirada por la habitación a la luz de las velas. —¿No tienes sueño? —preguntó Roger—. Yo estoy agotado después de tanto pintar. —Estoy recordando la vez que dormí aquí de niño —dijo Kit—. Creía que era la casa más grande del mundo y que la gente que vivía aquí eran como dioses. —Y ahora tú eres uno de los dioses. Kit se echó a reír. Roger se metió en la cama. —Dioses griegos, probablemente —añadió Roger—. Y y...

La Reina Descalza - COMENTARIO

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–Todos los negros cantamos igual. No sé…, es nuestra forma de hablar, de quejarnos de la vida. Allí, en las plantaciones, mientras trabajamos, nos obligan a cantar para que no tuviésemos tiempo para pensar.   –Canta, morena –le pidió la anciana tras un nuevo silencio. Caridad recordó a Melchor con nostalgia, cerró los ojos y cantó en lucumí, con voz profunda, cansada, monótona.   Las gitanas la escucharon en silencio, cada vez más encogidas en sí mismas.     🌀 «¡Canta, morena!» «¡Canta hasta que la boca te sepa a sangre!» •••   🌀 Cuando unas personas están destinadas a estar juntas, no importan las circunstancias, contrariedades por las que puedan pasar, ellas estarán juntas. •••   🌀 Una hermosa historia de una negra esclava cubana, Caridad, trabajadora y conocedora del tabaco, de voz cautivante, de silueta voluptuosa, llega a las calles de Sevilla, en la España de 1748; llega ya con el estado de mujer libre, pero que, son muy po...

Las Piadosas - COMENTARIO

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  ❓ ¿Qué serías capaz de hacer con tal de alcanzar a cualquier costo lo que anhelas? ¿Qué tipo de pacto estarías dispuesto a hacer? •••   Polidori descubrió, efectivamente, que se hallaba descalzo y recordaba ahora que la noche anterior no se había quitado los zapatos. Frente al espejo comprobó que el moño colgaba alrededor del cuello de la camisa. Una náusea lo obligó a arquearse sobre sí mismo. Con un movimiento que se diría reflejo se lo quitó y tomándolo entre el índice y el pulgar lo arrojó al cesto de papeles que estaba debajo del escritorio. Sólo entonces, cuando se hincó, vio que delante de sus narices, en el centro del escritorio, junto al tintero y debajo de la pluma, había unas cuartillas copiosamente escritas en el mismo lugar donde, la noche anterior, estaba aquella miserable hoja en blanco.       🌀 Una novela con un comienzo no tan típico a lo que habitualmente estaba acostumbrado a leer de este autor. Una historia algo intrigante qu...

Entrevista con el Vampiro - COMENTARIO (Interview with the Vampire - COMMENTARY)

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¿Qué tan deseable puede ser para el ser humano llegar a ser inmortal? Y si hubiese la posibilidad, ¿A qué costo podría conseguirlo? ••• —¿Lo extraña? —preguntó luego en voz baja. —Realmente no —dijo el vampiro—. Hay tantas otras cosas... Pero, ¿en qué estábamos? ¿Quieres saber cómo sucedió, cómo me convertí en vampiro? —Sí —dijo el joven—. ¿Cómo fue el cambio, exactamente? —No te lo puedo contar tal cual fue —dijo el vampiro—. Te lo puedo relatar con palabras que harán evidente para ti el valor que tiene para mí. Pero no te lo puedo contar con exactitud, del mismo modo que no podría contarte la experiencia del sexo si nunca la has tenido. (Primera Parte, Página 28) —¡Dios mío! —gritó—. ¡Dios! La sangre manó sobre su camisa, por el abrigo. Manó como jamás podría haberlo hecho de un ser humano; toda la sangre con que se había alimentado antes del niño y la del niño; y movía la cabeza haciendo un sonido burbujeante. Ella le hundió el cuchillo en el pecho y él se agachó hacia adelante, c...

El Anatomista (The Anatomist)

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 EL ANATOMISTA Federico Andahazi (2010) ¿Es posible que exista una llave mágica que abra el corazón de las mujeres? ¿Habría forma de acceder al secreto que gobierna la misteriosa voluntad del amor femenino? «¡Oh, mi América, mi dulce tierra hallada», escribe Mateo Realdo Colombo (o Mateo Renaldo Colón, según consigna la rúbrica hispanizada) en su De re anatómica. No es esta una prorrupción presuntuosa a guisa de ¡Eureka!, sino un lamento, una amarga parodia de sus propios avatares y de su infortunio, proyectada sobre la figura de su tocayo genovés, Cristóphoro. Un mismo apellido y, acaso, un mismo destino. No los une parentesco y la muerte de uno sucede apenas a doce años del nacimiento del otro. La «América» de Mateo es menos remota e infinitamente más breve que la de Cristóbal; de hecho, no excede en mucho las dimensiones de la cabeza de un clavo. Sin embargo, debió permanecer silenciada hasta la muerte de su descubridor y, pese a la insignificancia de su tamaño, no provocó menos...

Los Herejes de Oxford (Heresy)

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LOS HEREJES DE OXFORD S. J. Parris (2011) ¿Qué clase de cosas puede hacer una persona en aras de defender la fe en la que cree? ¿Cuán extremos crees que podrían ser esos actos? La puerta exterior se abrió repentinamente con un golpe que resonó en el pasillo, y el suelo de madera se estremeció con el firme paso de numerosos pies. En el interior del cubículo, donde me hallaba sentado al borde de un banco, cuidando mucho de no acercarme demasiado a la boca del pozo negro que se abría a mis pies, la llama de mi pequeña vela se agitó ante la repentina corriente de aire de aquella irrupción, lanzando sombras que danzaron en las paredes de piedra. Allora , me dije alzando la vista. Por fin han venido por mí. El ruido de pasos se detuvo ante la puerta del cubículo y fue sustituido por el furioso golpear del puño del abad contra la puerta acompañado de los gritos de su voz, enronquecida más allá de su tono habitualmente plácido y diplomático. —¡Fra Giordano!, os ordeno que salg...